viernes, 30 de octubre de 2009

FINAL

El vacío se vuelve agua, agua que fluye y me recorre.
El hueco es grande, resonando dolores en las entrañas.
Las manos duelen, los huesos se desprenden,
la voz se ahoga. Las paredes son un cementerio de mosquitos.

La espina punzante clava, desgarra pieles laceradas.
La sangre es un punto leve, brillante carmín separatista.
Los ojos pesan, las lágrimas se contienen,
los cuerpos se rompen. La carretera siempre fue nuestra enemiga.

El sol derrite, asquea su brillantez.
El luto vuelve, oscuro manto de tristezas.
La piel no siente en su extensión larga y dormida,
las yemas ya son puntas, desgarrando el fin de los destinos.

miércoles, 28 de octubre de 2009

MORIR SOÑANDO

Landmine has taken my sight
Taken my speech
Taken my hearing
Taken my arms
Taken my legs
Taken my soul
Left me with life in hell

En el lecho tibio descansó su cuerpo. Sobrado ya todo esfuerzo agónico para aferrarse a lo que gira, no supo como su frente perdió el norte y ya todo fue confuso, difuso; sin pies, cuerpo ni cabeza. Las explosiones se escuchaban a lo lejos y las balas parecían cubrir el aire.


De pronto el arrullo y la voz etérea acariciaron sus oídos. La mirada casi maternal y la sonrisa a penas dibujada en su boca carmín y perfecta, fueron imanes que a su alma sacaron del sopor, más el entorno sin tiempo volvía a dar una fría calma, que los músculos por poco se desprenden de sus huesos.



La mano pálida rozó como picaflores de punta gélida a la otra que estaba ya por terminar su ciclo, más nunca esperó que esta entrelazara sus dedos a los suyos, y que la cabeza que descansaba en su regazo se acomodara urgente entre su pechos perfectos, sin edad ni tiempo.



El peso que ahora sostenía con ayuda de sus brazos, bajó un poco la tela que cubría sus hombros de mujer eterna y guardadora de suspiros, haciendo que el hombre tendido y que después dejara de existir, muriera soñando con el cuello de la muerte hermosa, rogando morir mil veces más porque esta vez subiría un poco su cabeza y ahora agonizaría entre el cenizo mar de sus cabellos.

LA DESCRIPCIÓN PERIODÍSTICA Y SU IMPORTANCIA.

¿Cómo poder transmitir en palabras escritas, lo que las otras personas no están viendo? El arte de meterse en la mente de la gente, describiendo, narrando; poniendo al lector justo en el momento o en la situación descrita, es un requerimiento y una capacidad que todo periodista debe ejercer y cultivar.

La descripción en un texto puede ser clave para mantener al lector cautivo, interesado y prácticamente sumido en el mundo que el autor describe. Mundos lejanos, sabores, texturas, olores, sentimientos y hasta situaciones complejas, pueden ser descritas y magistralmente reflejadas en un papel.

En el ámbito literario es una máxima elemental el tener capacidad de descripción. No imagino a García Márquez teniendo problemas para dibujar en nuestras mentes un Macondo en su esplendor, o un José Arcadio Buendía inmenso como un roble, pero tremendamente torcido y amarrado a un castaño.

El periodista no describe realismos mágicos. El periodista describe situaciones reales y momentos de todo tipo. El periodista atestigua y puede llegar a describir el olor a pólvora de alguna explosión en Gaza, o simplemente el olor a carbón y tierra mojada de algún mercado en Bolivia.

El valor descriptivo de un periodista es, como la redacción, herramienta principal en su oficio, el pan de cada día que terminará sirviendo a sus lectores de máximo referente para poder entender algo que a simple vista no se aprecia. La hábil pluma de un periodista servirá de enlace con ese acontecimiento que sea causa de revuelo, indignación o simple circunstancia cotidiana.

martes, 27 de octubre de 2009

De muertes, criptas y eternos descansos.

El frío se siente, y lo oscuro envuelve.

El manto gris no tiene estrellas.

Las falanges tersas acarician leves,

y caminamos lento a lo eterno de su espacio, donde quizá hay descanso…

La muerte es parte de esta vida, parte que vemos con distintos lentes y perspectivas que van desde lo cómico, hasta lo religioso; desde lo político, hasta lo aberrante. Es la muerte a final de cuentas, el gran desenlace que tarde o temprano acontece y que marcará el cambio eterno, la transformación energética de la que todos nosotros somos parte.

Por mucho tiempo la muerte y su oscuro romanticismo (otro lente por el cual mirarla), llamó mi atención al despertar sus nuevas formas, llegando al punto adolescente de sentirla hermosa y ajena a cualquier símbolo nefasto que comúnmente se enlaza con su significado. La muerte era bella e inspiradora de líneas como las arriba escritas.

Pero lejos ya del reflector teatral con el que la muerte puede ser iluminada, donde su significado es sinónimo de gran dolor y perdida, la muerte viene a recordar con dureza cuán efímera es la vida misma y como ésta, por larga que haya sido, termina como todas las demás vidas de todos los demás cuerpos de esta tierra: inertes y ajenos a lo mundano.


Y ahí va el cuerpo al descanso eterno (término poético también, pues nunca descansamos, sólo nos transformamos como energía que somos). Me viene a la mente la escena de alguna película de tonos grises y otoñales; la sobriedad del cortejo fúnebre con su negro riguroso y un ataúd mate bajando de la carroza con manos enguantadas sujetándolo.

Hay llanto, sollozos, gemidos ahogados en pañuelos impecables y blancos. Velos negros sutilmente bordados que ocultan los rostros del dolor y la tragedia, forman parte de la fotografía hermosa de un final inexorable. La lápida ya descansa donde será empotrada por siempre, mientras el ataúd es bajado a la tierra con ayuda de los dolientes.

La tierra cae en sordo sonido al golpear el mate que ahora luce más oscuro ya a varios metros del subsuelo. La lluvia cae leve como despedida, mientras una voz decrépita recita un salmo para muchos inteligible. Las palas siguen con su labor sepultadora, hasta que no hay más tierra por ser removida.

El marco es perfecto, el cielo se cierra sobre las cabezas negras, y las manos enguantadas ahora se deshacen de las últimas flores que contrastan con las sombras que se alejan entre más llantos y murmullos. La tierra mojada ahora se hace lodo diluido que salpica de gotas incesantes una lápida con sus letras de epitafio: “No se culpe a nadie de mi muerte”.

Poema sobre deseos, manos, alientos y torrentes.

Esta noche tu me rondas, me respiras.
Esta noche puedo oler tu aliento, saberte cerca.
Es de noche, la calma es estresante,
y en sus ruidos de motores se alcanza a oír tu risa.

Esta noche te deseo y te respiro profundo.
Esta noche me fumo tus suspiros leves.
Es de noche, el cuarto esta vacío,
y en sus sombras de vaivén navegas sin latido.

Ya es mañana te marchaste con la Luna.
Es mañana incandescente y me derrite.
Esta noche volverás con tu vestido,
y tus manos surcarán en mi torrente.

domingo, 25 de octubre de 2009

El Comienzo.

Ya es casi mitad del semestre, casi tres meses de haber comenzado con el proceso que durará más tiempo del que creí, pero que a la vez se va más rápido de lo que esperaba. El entorno es pequeño dentro de aquel viejo edificio situado en una calle nada armoniosa a la vista y que guarda en su interior el secreto, a cuenta gotas dosificado, del arte y oficio periodístico.

Originalmente decidí crear este nuevo espacio con la pura finalidad de registrar mis avances literarios y académicos, cosas técnicamente más estructuradas a las que escribo en Papiroflexia Mental, pero después caí en cuenta que limitaría esta herramienta de manera significativa, así que la temática aquí contenida será absolutamente variada, pero siempre tratando de mantener el marco literario en todas sus formas.

En esta primera parte de experiencia académica, he tenido el gusto de conocer gente que contribuye al conocimiento general, compañeros que no dudaré en invitar a que enriquezcan este blog con lo que quieran aportar y que del mismo modo, sirva para poner en práctica lo que se aprenda en las diferentes sesiones escolares.

Mientras tanto las letras se quedarán flotando, esperando a que en cualquier momento puedan ser aterrizadas en esta novedosa pista de tecnología.

Siendo esto un a mera introducción no pedida, comenzamos.