lunes, 14 de diciembre de 2009

LA COMUNICACIÓN EN LA SOCIEDAD.

LA COMUNICACIÓN EN LA SOCIEDAD.
ENSAYO BASADO EN EL CONCEPTO DE BARRERAS DE DAVID K. BERLO

Por: Emmanuel Gallardo.

El presente ensayo esta basado en el concepto de barreras propuesto por David K. Berlo, y busca complementar de manera teórica, no sólo las tres barreras comunicativas que él planteó, sino abundar un poco más en los problemas masivos de emisión, recepción y entendimiento.

Este ensayo está pensado básicamente en la problemática social que se vive en México y algunos otros países de America Latina, cuyo nivel educativo está por debajo del promedio, como lo muestran los resultados de la prueba PISA aplicada por el Foro Mundial de Comercio, donde en 2006 Perú ocupó el lugar 131 de 131 países participantes.

A nivel mundial, Finlandia, Taiwan y Hong Kong ocuparon los primeros lugares, mientras que en América Latina, Chile lideró los resultados, seguido de Uruguay y México, quién por cierto se ubicó por encima de Argentina, Colombia y Brasil respectivamente .

Según el concepto de Berlo, existen tres barreras de comunicación que obstaculizan su proceso y que ponen en peligro el entendimiento así como la retroalimentación necesaria para el éxito de un proceso comunicativo que parte de su necesidad más pura: el entendimiento entre las personas y la interacción cultural y social que ejerzan en su entorno.

Pero partiendo de el concepto de Berlo, ¿cuáles son esas tres barreras que se buscarán complementar mediante este texto?
Existen tres tipos de barreras: personales, físicas y semánticas.
Barreras personales: son interferencias de la comunicación que provienen de las emociones, los valores y los malos hábitos del individuo. Por ejemplo, cuando alguien está muy triste puede percibir el mensaje de manera negativa; o al contrario, cuando está ilusionado o enamorado, modifica la manera de captar el mensaje debido a lo que siente.
Barreras físicas: son interferencias de la comunicación que ocurren en el ambiente donde ésta se realiza, por ejemplo un ruido repentino, un lugar muy bullicioso donde se lleve a cabo la comunicación, un teléfono con interferencia, etc.
Barreras semánticas: las barreras semánticas surgen de las limitaciones de los símbolos a través de los cuales nos comunicamos, cuando el significado no es el mismo para el emisor que para el receptor. Por ejemplo, si una persona hace un pedido y dice que lo quiere "lo más pronto posible", esto puede tener diferentes significados, desde la persona que lo entiende como "inmediatamente", hasta la que lo entiende como "rápido pero no es tan urgente".
Berlo habla de Barreras personales donde la mayor interferencia de la comunicación proviene de las emociones, los malos hábitos y los valores de un individuo. Ejemplifica perfectamente con cuestiones de tipo anímico la capacidad para entender un mensaje, o bien, para emitirlo. Pero, ¿que pasaría si no sólo fueran los sentimientos los que no afectaran a una persona ecuánime?
¿Qué pasaría si tuviera un auditorio en perfectas condiciones para ejercer su acción comunicativa?, lugar donde ya también se brinca la barrera física al estar en un ambiente propicio para efectuar dicha acción y lo mismo hace con la última barrera semántica, manteniéndose ajeno a toda ambigüedad con un

discurso claro y serio, pero imposibilitado por la censura existente de un gobierno represor. ¿Podríamos hablar de “barreras políticas”? Se podría decir que lejos de cualquier impedimento anímico, físico o semántico, quedan estos planteamientos eliminados ante el peso de una barrera impuesta a propósito y con la única finalidad de coartar la comunicación en todo aspecto por intereses meramente personales.

En su libro “El proceso de la comunicación” , Berlo dice que “de acuerdo con las investigaciones realizadas, existe una evidencia que indica que el estadounidense corriente, emplea más o menos el 70% de sus horas de actividad comunicándose verbalmente: escuchando, hablando, leyendo o escribiendo”

11 horas diarias de su vida comunicándose verbalmente. Situación no comparable con un chileno en la época de la dictadura de Pinochet, donde se tenían suprimidas –entre otras cosas- la libertad de expresión, acción represora que sin duda liquidó a miles de procesos comunicativos que, quizá, estuvieron ajenos a las tres barreras que Berlo propone.

En la actualidad, Roberto Michelletti impuso este tipo de barrera a su país, tras el golpe de estado al gobierno de Manuel Zelaya, presidente depuesto y ahora exiliado en su propio país dentro de la embajada brasileña. Miles de hondureños con derecho a comunicar su inconformidad , fueron aislados de todo proceso verbal, ante los toques de queda y libertad de transito impuestos por el gobierno golpista.
¿Sería esta otra clase de barrera comunicativa?

Ahora bien, volvamos a la prueba realizada a 131 países por el Foro Mundial de Comercio. ¿Qué factor es determinante a la hora de hacer dicha prueba? Obviamente el único factor determinante será la preparación del grupo evaluado. El territorio escolar puesto a prueba mostrará sus capacidades académicas ante una mismo examen de conocimientos generales.

Perú, no sólo demostró tener un estudiantado deficiente, sino un sistema educativo en pésimas condiciones; causante de todo el rezago escolar y único culpable del estancamiento de ésta nación andina. Razón suficiente para entender que los estándares mundiales mínimos, no son siquiera vislumbrados.

La capacidad de discernimiento entre un niño finlandés de 10 años y un adolescente peruano de 15, se verá eclipsada ante la contundencia de un sistema de educación primer mundista y en constante progreso. Perú tiene el mismo derecho educativo que el resto del mundo, sus dirigentes y responsables de la educación no han hecho más que, como en México y sus hordas de maestros manejados, levantar barreras educativas y por tanto comunicacionales a su joven población.

Es un hecho que a nivel social y de manera más profunda que como lo planteó Berlo, existan muros comunicativos cuya responsabilidad estará más allá de aquel individuo con déficit de atención, cultura general y conocimiento del código. Los gobiernos tercermundistas en su imperiosa necesidad conservadora, no se cansan de levantar barreras comunicativas para tener mayor control de las masas.

Barreras comunicativas inconscientemente impuestas a jóvenes en barrios marginales, no son más que reflejos de un gobierno escaso de ideas para ayudar a esa población invisible al sistema, a brincar no sólo muros comunicativos, sino muros de prejuicio y estigmas eternamente cargados desde el día que nacieron en ese pedazo de tierra olvidada.

La creación de un código casi único entre estas personas, es una prueba más de que las autoridades educativas no prestan suficiente atención a estas personas acostumbradas a brincar barreras que no sólo la sociedad les impone, sino la misma apatía educativa de la cual son víctimas.
Por eso, el estrato social importa también en este mundo de barreras de entendimiento. Abran anarquistas que responsabilicen al mismo individuo por su educación y por su propio esfuerzo de pasar esas barreras erigidas de manera histórica en países como el nuestro.

Finalmente nos llegan las barreras mediáticas. Aquellas al servicio de las grandes televisoras encargadas de limitar el pensamiento a la gente que mira una caja de contenido vano, hueco e intrascendente; formando y amoldando su mente para volverlos más idiotas y consumistas, refundiéndolos en una situación intelectual horrible, influenciada y desde luego, aislada ante el peso de la difusión de una novela o programa televisivo.

McLuhan lo pronunció y Dekerckhove lo explicó en “La piel de la cultura”, cuando se habló sobre la televisión y su influencia e impacto en el orden cerebral de aquellos que no abren un libro y que ya están condicionados a pequeñas dosis de información repartidas a placer por una televisión encargada de dictaminar el producto de moda, el o la actriz a imitar, levantando con esto, una barrera más de comunicación con finales tristemente desastrosos.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cuento de Navidad.

Despierto y me siento incomodo. Por alguna razón no puedo girar y el colchón se ha hecho estrecho y rígido. Apenas lo siento, mis párpados se abren de a poco en toda esa negrura envolvente de mi habitación, pero no puedo hacer mucho, si con trabajos los estoy abriendo, y por momentos pienso en acomodarme de lado, pero los brazos me pesan, como si me hubiera fumado un porro de chronic.

Me siento extraño, me pesa respirar y me volteo pero algo lo impide; no es un cuerpo, es más una pared que no recordaba estaba de ese lado de la cama -la piernas también me pesan-. Algo anda mal, debí de haber bebido demasiado y seguramente por eso el mareo y la torpeza de golpearme contra la pared. Seguro me puse hasta la madre y me dormí vestido, es más, ya me sentí los zapatos.

¿A donde diablos fui? Tal vez fui una boda o a la cena de Navidad de la empresa. Ya me sentí la corbata pegada al cuello. Pero que madreado estoy, eso de ni siquiera encuerarme para meterme a la cama... Si que he de haber caído muerto para no quitarme al menos los zapatos y la corbata. Lo último que recuerdo fue... Si, claro, la pinche cena esa y los imbéciles de finanzas con su pose esnobista de yuppie noventero.

Me dan hueva, más si tengo que convivir de cajón con esos pendejos que sólo pueden sostener una conversación por dos minutos y hablan de el último Gadget que se compraron la quincena pasada y como sus visitas al club son los mejores pretextos para olvidarse de sus esposas con quienes se casaron hace un par de meses. Bah! Yo definitivamente no hablo un pepino, porque si abro la boca nada más digo pendejadas que sólo yo entiendo. Además esa bola de pseudo burgueses de oficina siempre me han mirado con desdén.

Me giro al otro lado, pero en seguida me topo con otra pared. Esto no está bien, no puede ser que le cuarto se haya achicado de esa manera. O estoy muy drogado, o me quedé dormido en... Ya me puse hasta la madre, voy a prender la luz y ver donde chingados me fui a meter porque definitivamente esta no es mi cama, ni mi cuarto.

Cojo fuerzas de no se donde, pero me levanto y no puedo ni enderezarme. Algo esta sobre mi y me rebota al pequeño cojín donde reposaba la cabeza. Entro en pánico, la adrenalina se dispara y comienzo a patalear pero las paredes que se han cerrado sobre mí son tan duras; sordas a mis golpes y patadas que me llevan a golpearme el rostro violentamente para despertarme, porque si, sin duda esto es un pinche sueño y ya se hizo pesadilla. Me sigo golpeando, me rasguño la cara como si entre más dolor más rápido despertaría de ese infierno.

Pero no. Lo único que logro es saborear la sangre que se mete a mi boca por las comisuras. Grito, me desgarro la garganta para que ella me escuche y me calme con algún "no mames wey, que pedo con tu sueño", pero no. Definitivamente ella no está aquí y mi grito se vuelve un alarido sordo ahogado en ese espacio de techo de tela suave y paredes agresivamente cercanas.

Sigo gritando, araño las telas del techo y siento la cubierta desnuda. Huele a madera, no se a cual en específico, pero sin duda es madera. El aire se va haciendo más denso, más espeso, más difícil de respirar y me desquicia al grado de seguir gritando pero ahora a bocanadas y a arañar la madera con frenesí incontrolable. Siento los espasmos desesperados cada vez que mis piernas empujan con las rodillas el techo de telas desgarradas.

Las uñas las tengo destrozadas, en algunos dedos puedo sentir la carne viva. Sudo, me arde la cara, las rodillas, los dedos. La opresión es cada vez mayor y mis movimientos escapatorios han conseguido aflojar mi prisión, casi separando el techo, pero un polvo ligero se cuela entre las uniones removidas y se mete en mis ojos y en mi boca, al grado de ahogarme.

Le vuelvo a gritar. Le grito su único nombre con la fuerza de una sirena de destructor nuclear, y espero a que me abra, a que me saque y nos vayamos a beber una cerveza para el susto. Pero sigue sin escucharme. Ya nada es claro. Mi cabeza se azota contra las paredes, y ahora el espasmo dura más tiempo. Patadas, azotones, rasguños a la madera y gritos brutales no hacen efecto. La corbata se me ha subido más y me está asfixiando.

Hace no más de un día estaba bebiendo y cenando en la cena de Navidad de mi compañía y planeaba comprarle a ella algún regalo; una película israelita o un par de botas nuevas. Hace no más de un día habíamos acordado poner árbol de Navidad y cenar en año nuevo en donde la moneda nos pusiera. Hace no más de un día, habíamos hecho el amor y me había pasado la noche lamiendo su sexo y besando sus pezones; mientras le acicalaba su largo cabello que le venía de lado.

Otro espasmo. Es involuntario y siento como los pulmones se colapsan. Quiero quitarme la ropa, deshacerme de esta corbata que me mata cada segundo. Todo lo pienso muy rápido, tanto como mis movimientos. El aire se va, lo respiro a bocanadas mezcladas con la tierra fresca de fines de diciembre. Escupo sangre, barro, trozos de algo duro que poco después supe eran pedazos de dientes despostillados cuando pase mi lengua para refrescarme las encías.

Siento nauseas, vomito de lado pero es casi imposible. Me ahogo y no se si sea en mi propia reflujo o por el aire. El estomago está a punto de reventar, mis pulmones me avientan sangre que distingo aterrorizado. Hace frío, mucho frío. Lentamente me voy desvaneciendo y a dormir de nuevo, ahora si es para siempre.

TLATELOLCO 1968 Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

La masacre estudiantil de 1968 es uno de los hechos más repugnantes en la historia de nuestro país, fue llevada a cabo por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, en colaboración con miembros de su gabinete como Marcelino García Barragán, Alfonso Corona del Rosal y Luis Echeverría Álvarez. El lamentable suceso ocurrió en la Plaza de las tres culturas en Tlatelolco, al norte de la Ciudad de México. Nuestro país se encontraba por realizar la inauguración de los Juegos Olímpicos de ese año en el Estadio Olímpico Universitario.
Los testigos mas cercanos fueron los vecinos alrededor de las unidades habitacionales de la Plaza.Fueron testigos del encendido de las bengalas que daba la autorización de reprimir a balazos al movimiento estudiantil, y por consecuencia la ola de disparos que sacudieron aquel 2 de Octubre, los medios de comunicación también fueron partícipes de este acontecimiento, algunos informaron lo que pasó, otros dejaron el tema de lado, algunos más ofrecieron cifras falsas, conozcamos entonces cual fue el manejo de la información en la masacre de Tlatelolco.
El periódico Excélsior dirigido en aquel entonces por el reconocido periodista y también fundador de uno de los semanarios más importantes de México, la revista Proceso, Julio Scherer García siempre se ha destacado por ser “incomodo” para los hombres y mujeres del poder. Su titular del día 3 no podía ser otro: “Tlatelolco Sangriento”, el artículo también denotaba la indignación que había provocado la matanza.
El hoy desaparecido Heraldo de México hizo una versión partuclar de los hechos, se limitó a ofrecer en primera plana una nota acerca del cierre de armerías en México, a fin de evitar hechos de violencia en las olimpiadas que se iban a celebrar en aquel entonces en nuestro país, y en su carta editorial escribió que las personas que se habían manifestado un día antes eran: “motineros y terroristas, siempre con la pantalla protectora de una minoría estudiantil, a la que en muchos casos han logrado fanatizar”.
Estos textos a la gente que era asidua lectora de dicho diario, generaba controversia por que la información entre los distintos diarios era completamente opuesta, por un lado los periódicos matizaban en que había sido una matanza, y otros diarios ni siquiera publicaron el hecho, otra de las partes del editorial decía así: “Lo ocurrido en ese movimiento no ha sido hasta hoy de proporciones tan graves que paralice o entorpezca la vida del país, ni que afecte sus fuentes de producción, ni tampoco desvíe o nulifique la línea política del régimen”. Heraldo de México se mostraba al servicio de Díaz Ordaz.
El diario Novedades calificó de “trágicos y dolorosos” los hechos en la Plaza de las tres culturas, pero argumentando que los “anarquistas” recibieron a balazos a los militares.
El diario “El Sol de México” fue tajante y dio de baja la colaboración de la agencia de información United Press International, debido a la información que el reportero Mike Hughes emitió. La nota hablaba de una posible suspensión de los juegos olímpicos en México a causa de que el Ejército había disparado contra los manifestantes, y de que los atletas que ya habían arribado a nuestro país estaban con la incertidumbre de saber si efectivamente los juegos serían cancelados.
El diario “El Universal” que en los últimos años ha tratado de ser un periódico de tendencia neutral o centralista, aquél 3 de Octubre dio a conocer el hecho con cifras:
” 29 muertos y mas de 80 heridos en ambos bandos, 1000 detenidos.”
La nota puso especial énfasis en la desaparición de periodistas extranjeros que habían sido invitados a la manifestación por integrantes del Consejo de Huelga, además de eso los datos proporcionados eran extraoficiales, aspecto que el diario señaló oportunamente, fue el único medio que se dio a la tarea de dar detalles acerca de los involucrados en Tlatelolco, especialmente de cuales eran los hospitales con mayor demanda para los heridos, pero sus cifras no fueron las mas adecuadas.
El tema persistió durante los días siguientes, cada periódico manteniendo la tendencia aquí presentada, algunos publicaron cartas de habitantes de Tlatelolco relatando su experiencia aquel 2 de Octubre, otros presentando datos que afirmaban que los estudiantes habían disparado primero y que el Ejército había repelido la agresión
Sin duda un hecho trágico que marcó la vida del país, algunos periódicos notablemente dominados y a las órdenes del presidente Díaz Ordaz y el Secretario de Gobernación Luis Echeverría Álvarez,los cuales manipularon la información con la intención de tapar el hecho y engañar al pueblo. Luis Echeverría hasta la fecha único sobreviviente de aquel gobierno quienes dieron la órden de reprimir a los estudiantes no ha sido juzgado por aquellos sucesos, y en entrevistas ha afirmado cínicamente “No pido perdón”.
Un magnicidio impune en un país donde se quebranta la ley a todas horas.