LA COMUNICACIÓN EN LA SOCIEDAD.
ENSAYO BASADO EN EL CONCEPTO DE BARRERAS DE DAVID K. BERLO
Por: Emmanuel Gallardo.
El presente ensayo esta basado en el concepto de barreras propuesto por David K. Berlo, y busca complementar de manera teórica, no sólo las tres barreras comunicativas que él planteó, sino abundar un poco más en los problemas masivos de emisión, recepción y entendimiento.
Este ensayo está pensado básicamente en la problemática social que se vive en México y algunos otros países de America Latina, cuyo nivel educativo está por debajo del promedio, como lo muestran los resultados de la prueba PISA aplicada por el Foro Mundial de Comercio, donde en 2006 Perú ocupó el lugar 131 de 131 países participantes.
A nivel mundial, Finlandia, Taiwan y Hong Kong ocuparon los primeros lugares, mientras que en América Latina, Chile lideró los resultados, seguido de Uruguay y México, quién por cierto se ubicó por encima de Argentina, Colombia y Brasil respectivamente .
Según el concepto de Berlo, existen tres barreras de comunicación que obstaculizan su proceso y que ponen en peligro el entendimiento así como la retroalimentación necesaria para el éxito de un proceso comunicativo que parte de su necesidad más pura: el entendimiento entre las personas y la interacción cultural y social que ejerzan en su entorno.
Pero partiendo de el concepto de Berlo, ¿cuáles son esas tres barreras que se buscarán complementar mediante este texto?
Existen tres tipos de barreras: personales, físicas y semánticas.
Barreras personales: son interferencias de la comunicación que provienen de las emociones, los valores y los malos hábitos del individuo. Por ejemplo, cuando alguien está muy triste puede percibir el mensaje de manera negativa; o al contrario, cuando está ilusionado o enamorado, modifica la manera de captar el mensaje debido a lo que siente.
Barreras físicas: son interferencias de la comunicación que ocurren en el ambiente donde ésta se realiza, por ejemplo un ruido repentino, un lugar muy bullicioso donde se lleve a cabo la comunicación, un teléfono con interferencia, etc.
Barreras semánticas: las barreras semánticas surgen de las limitaciones de los símbolos a través de los cuales nos comunicamos, cuando el significado no es el mismo para el emisor que para el receptor. Por ejemplo, si una persona hace un pedido y dice que lo quiere "lo más pronto posible", esto puede tener diferentes significados, desde la persona que lo entiende como "inmediatamente", hasta la que lo entiende como "rápido pero no es tan urgente".
Berlo habla de Barreras personales donde la mayor interferencia de la comunicación proviene de las emociones, los malos hábitos y los valores de un individuo. Ejemplifica perfectamente con cuestiones de tipo anímico la capacidad para entender un mensaje, o bien, para emitirlo. Pero, ¿que pasaría si no sólo fueran los sentimientos los que no afectaran a una persona ecuánime?
¿Qué pasaría si tuviera un auditorio en perfectas condiciones para ejercer su acción comunicativa?, lugar donde ya también se brinca la barrera física al estar en un ambiente propicio para efectuar dicha acción y lo mismo hace con la última barrera semántica, manteniéndose ajeno a toda ambigüedad con un
discurso claro y serio, pero imposibilitado por la censura existente de un gobierno represor. ¿Podríamos hablar de “barreras políticas”? Se podría decir que lejos de cualquier impedimento anímico, físico o semántico, quedan estos planteamientos eliminados ante el peso de una barrera impuesta a propósito y con la única finalidad de coartar la comunicación en todo aspecto por intereses meramente personales.
En su libro “El proceso de la comunicación” , Berlo dice que “de acuerdo con las investigaciones realizadas, existe una evidencia que indica que el estadounidense corriente, emplea más o menos el 70% de sus horas de actividad comunicándose verbalmente: escuchando, hablando, leyendo o escribiendo”
11 horas diarias de su vida comunicándose verbalmente. Situación no comparable con un chileno en la época de la dictadura de Pinochet, donde se tenían suprimidas –entre otras cosas- la libertad de expresión, acción represora que sin duda liquidó a miles de procesos comunicativos que, quizá, estuvieron ajenos a las tres barreras que Berlo propone.
En la actualidad, Roberto Michelletti impuso este tipo de barrera a su país, tras el golpe de estado al gobierno de Manuel Zelaya, presidente depuesto y ahora exiliado en su propio país dentro de la embajada brasileña. Miles de hondureños con derecho a comunicar su inconformidad , fueron aislados de todo proceso verbal, ante los toques de queda y libertad de transito impuestos por el gobierno golpista.
¿Sería esta otra clase de barrera comunicativa?
Ahora bien, volvamos a la prueba realizada a 131 países por el Foro Mundial de Comercio. ¿Qué factor es determinante a la hora de hacer dicha prueba? Obviamente el único factor determinante será la preparación del grupo evaluado. El territorio escolar puesto a prueba mostrará sus capacidades académicas ante una mismo examen de conocimientos generales.
Perú, no sólo demostró tener un estudiantado deficiente, sino un sistema educativo en pésimas condiciones; causante de todo el rezago escolar y único culpable del estancamiento de ésta nación andina. Razón suficiente para entender que los estándares mundiales mínimos, no son siquiera vislumbrados.
La capacidad de discernimiento entre un niño finlandés de 10 años y un adolescente peruano de 15, se verá eclipsada ante la contundencia de un sistema de educación primer mundista y en constante progreso. Perú tiene el mismo derecho educativo que el resto del mundo, sus dirigentes y responsables de la educación no han hecho más que, como en México y sus hordas de maestros manejados, levantar barreras educativas y por tanto comunicacionales a su joven población.
Es un hecho que a nivel social y de manera más profunda que como lo planteó Berlo, existan muros comunicativos cuya responsabilidad estará más allá de aquel individuo con déficit de atención, cultura general y conocimiento del código. Los gobiernos tercermundistas en su imperiosa necesidad conservadora, no se cansan de levantar barreras comunicativas para tener mayor control de las masas.
Barreras comunicativas inconscientemente impuestas a jóvenes en barrios marginales, no son más que reflejos de un gobierno escaso de ideas para ayudar a esa población invisible al sistema, a brincar no sólo muros comunicativos, sino muros de prejuicio y estigmas eternamente cargados desde el día que nacieron en ese pedazo de tierra olvidada.
La creación de un código casi único entre estas personas, es una prueba más de que las autoridades educativas no prestan suficiente atención a estas personas acostumbradas a brincar barreras que no sólo la sociedad les impone, sino la misma apatía educativa de la cual son víctimas.
Por eso, el estrato social importa también en este mundo de barreras de entendimiento. Abran anarquistas que responsabilicen al mismo individuo por su educación y por su propio esfuerzo de pasar esas barreras erigidas de manera histórica en países como el nuestro.
Finalmente nos llegan las barreras mediáticas. Aquellas al servicio de las grandes televisoras encargadas de limitar el pensamiento a la gente que mira una caja de contenido vano, hueco e intrascendente; formando y amoldando su mente para volverlos más idiotas y consumistas, refundiéndolos en una situación intelectual horrible, influenciada y desde luego, aislada ante el peso de la difusión de una novela o programa televisivo.
McLuhan lo pronunció y Dekerckhove lo explicó en “La piel de la cultura”, cuando se habló sobre la televisión y su influencia e impacto en el orden cerebral de aquellos que no abren un libro y que ya están condicionados a pequeñas dosis de información repartidas a placer por una televisión encargada de dictaminar el producto de moda, el o la actriz a imitar, levantando con esto, una barrera más de comunicación con finales tristemente desastrosos.
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